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Los sediciosos despertares de la anarquía

Daniel Barret (Rafael Spósito)
NO desmenuza la realidad, no intenta la construcción de un paradigma (sería contradictorio), ni siquiera atisbamos algún “mensaje” o intención de marcar senderos.
¿Para qué sirve entonces, tanta letra?
Describe e interroga. Abre y condena. Siempre con su manera fraternal, abarcadora y analítica. Los que lo conocimos aprendimos que la “teoría”, que el pensar, también es una práctica. No útil, no sucedánea.
Al igual que la piedra arrojada en el momento preciso, sus palabras pretenden (pretendemos) sean inflexión, ruido, llamado de atención. Nunca revolución. Eso no lo hace un individuo, una piedra o unas palabras.

Rafael Spósito fue un compañero a tiempo completo, con lo que eso quiere decir para los anarquistas. Para tomar, para mudarnos, para jugar al fútbol, para conversar, para reírse o para llorar por una ocupación sindical.
Participó en infinidad de reuniones en dictadura y en esto que llaman democracia.
Era (es) de los que los detentadores de poderes y gobiernos no dan importancia, pero socavan el terreno que pisan y disfrutan.

Los sediciosos despertares de la anarquía es una co-edición de Libro de Anarres, Terramar Ediciones y Editorial Nordan, con la colaboración de los amigos del Rafa.

Quiero que sepan que he pasado junto a ustedes unos años extraordinarios y que me han enriquecido enormemente. Los quiero con esa locura rabiosa de la que somos capaces los anarquistas así como quiero al resto de los compañeros del alma distribuidos en todos los rincones del planeta.
Salud y anarquía!!!”
(De su carta de despedida)

Conocí al Rafa a fines de los 70` a través de un amigo común
EL RAFA; compañero del alma, estudiante de medicina. Personalmente, yo venía de la experiencia de la Resistencia Obrera Estudiantil y su desmembramiento, de la cual había quedado un pequeño grupo anarquista. Me sorprendió de inmediato su peculiar claridad analítica y su calidez humana. Pero no era de transmitir cosas personales, característica que no era patrimonio suyo sino, creo, de toda nuestra generación. Y aquí una digresión para entender esto: primero, que en los 60’ se veía mal que las vivencias personales interfirieran u ocu- paran el tiempo que debía dedi- carse a la militancia o la discusión política. En la ROE se me criticó cuando dije me había gustado una película (Las fresas de la amargura) porque se narra la vivencia de un estudiante nor- teamericano en las huelgas estu- diantiles. “No hay un análisis político”, se me dijo.
Segundo, las circunstancias no ameritaban un conocimiento más íntimo entre compañeros, no debíamos conocer nombres, casas, donde trabajábamos, etc., etc.
Eso hizo que incorporáramos todo eso incluso hasta nuestros días, por lo que poco sabíamos unos de otros (todavía subo ultimo al ómnibus, me cuesta reconocer caras, etc.) A la casa del primera vez 10 días antes de su muerte…..
Por lo tanto, pocas vivencias personales puedo aportar, apenas un puñado pero que yo disfruté mucho: los ocasionales encuentros en Aguas Dulces en verano, donde tempranito nos tomábamos un mate y conversábamos de…anarquismo. Las pujas eternas sobre Cerro (el) y Rampla (yo)….Los recuerdos conjuntos sobre las series televisivas preferidas de nuestra niñez (que hacía correr despavoridos a los más jóvenes…)
En ALTER No1 habíamos acordado que cada uno escribía su artículo y así salía publicado, me encontré con el Rafa y se lo di a leer. Como no podía ser de otra manera, me hizo 2 ó 3 observaciones que me parecieron acertadas, y que trasladé a mi trabajo, por lo que enterados los demás, hizo que me bautizaran El Censurado y con esa firma saldría mi artículo…En la salida de la dictadura iba una vez por semana a buscarme al trabajo para conversar. En una ocasión me dijo: “murió mi padre”….fue una de las pocas veces que lo vi exteriorizar sus sentimientos personales, las otras era cuando hablaba de su “Sole”..No lo vi sufrir cuando (en la FAU) se cometieron contra el injusticias políticas y personales tremendas, sino analizarlo fría e ideológicamente….
No le daba mucha importancia a su salud, ¿Quién lo vio alguna vez conversar, discutir o escuchar, sin un cigarrillo prendido?
Tenia el defecto (¿?) de escribir largos artículos a los que nos costaba leer completos…., pero ¡como se disfrutaba una conversación con él!
Tuvo la entereza de afrontar la muerte como enfrentó la vida, analítica y fríamente….
En fin, no conocí exhaustivamente su vida, de su recorrido vital supe que había estado en Buenos Aires por las anécdotas que contaba del Sindicato de Plomeros, luego su participación en Lucha Libertaria (uno de los grupos anarquistas uruguayos en la dictadura) su labor en la Pro-FAU y en la reconstitución de la misma; su ida de la misma cuando ya nos habíamos ido varios; sus frecuentes activi- dades en distintos grupos anar- quistas sin pertenecer plenamente a ninguno en especial; y su obsesión por lograr instancias de coordinación de todos ellos (aunque decía que en Uruguay, justamente por su rica historia anarquista, era muy difícil lograrlo). Hacía tiempo que lo veía esporádicamente, pero fue un compañero de ruta, de esos que uno mira para el costado y siempre esta ahí, junto a uno…y que uno no espera se vaya tan pronto…espera llegar a la vejez y seguir juntos en la brecha…confieso que mi primera (e irracional) reacción fue el de bronca: ¿como osaba dejarnos solos en la ruta?…
De dos cosas estoy seguro: era uno de esos contados compañeros que realmente merecían (por mentalidad, por actitud) vivir en una sociedad libertaria…
Y lo otro es que ya no está mas, que cada tanto deberemos mirar su imagen, releer sus escritos, para tomar fuerzas; que lo extraño y lo extrañaré siempre….
EL FLACO (Como él me decía)

La muerte de Rafa nos sorprendió a todos, realmente creíamos que estaba exagerando cuando nos dijo que le quedaban tres meses de vida, pero no llegó al segundo mes. Compartimos muchos momentos agradables con él en la Biblioteca Anarquista del Cerro, desde las charlas que ofreció sobre la historia del anarquismo en el Uruguay, o de otras diversas temáticas referentes al anarquismo, tanto en el Cerro como en el Ateneo Anarquista de Villa Española que estaba por la calle Serrato hace un par de años atrás.
También fueron amenos los momentos en que se acercaba a charlar como uno más a pesar de las diferencias generacionales, compartiendo discusiones políticas o futbolísticas, entre cigarro y cigarro, y en varias ocasionas apurando algún que otro trago. Su muerte nos causó mucha tristeza, así asistimos al entierro de sus cenizas en el memorial de los des- aparecidos en la playa del cerro, donde
sobre éstas, junto a un remera negra con una “A” circulada, se plantó un ciprés, y donde el conjunto de los compañeros pre- sentes entonaron “Hijos del Pueblo” como fuera su voluntad. También quisimos brindarle un pequeño homenaje y con ese motivo se reunieron varios compañeros, amigos y algunos familiares de Rafa, un mes después de su muerte en la Biblioteca A. del Cerro.
Hasta Siempre Salud y Anarquía

Extraído de Tierra y tempestad  N 8

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